Una competencia espacial que se gest贸 durante d茅cadas en el trasfondo de la geopol铆tica est谩 pasando ahora a primer plano, mientras China demuestra r谩pidos avances tecnol贸gicos y Estados Unidos intensifica su discurso sobre una posible batalla por el control del cosmos.
Solo en los 煤ltimos cinco a帽os, China lanz贸 Tiangong, un moderno laboratorio orbital que rivaliza con la envejecida Estaci贸n Espacial Internacional (EEI), liderada por Estados Unidos. China tambi茅n recuper贸 las primeras muestras de suelo de la cara oculta de la Luna, una haza帽a que ninguna otra naci贸n ha repetido.
Pero el plan de China de construir un asentamiento permanente en la Luna para 2040 ha provocado una respuesta urgente de los legisladores . Han declarado una nueva carrera espacial, y la NASA promete construir un puesto lunar propio. A la tensi贸n se suma que el desarrollo aeroespacial chino est谩 rodeado en gran medida de secretismo, por lo que resulta dif铆cil determinar con certeza qu茅 pa铆s lleva la delantera. Sin embargo, existen algunas pistas.
Este a帽o podr铆a marcar un punto de inflexi贸n decisivo, a medida que el polo sur de la Luna adquiere mayor importancia para ambos pa铆ses.
La regi贸n ya es fundamental para las ambiciones de Estados Unidos y China porque los cient铆ficos creen que alberga hielo de agua. Este recurso espacial crucial puede convertirse en combustible para cohetes, aire respirable o agua potable, elementos indispensables para mantener un asentamiento fuera de la Tierra.
Estados Unidos y China planean enviar exploradores rob贸ticos al polo sur a finales de este a帽o, lo que preparar铆a el camino para posteriores misiones tripuladas.
Estados Unidos depende del sector privado para desarrollar y construir m贸dulos de alunizaje rob贸ticos de exploraci贸n y bajo costo. El pa铆s planea enviar a al polo sur lunar un m贸dulo llamado Griffin, desarrollado por Astrobotic Technology, empresa con sede en Pittsburgh. La misi贸n, financiada por la NASA, buscar谩 mejorar el desempe帽o de dos m贸dulos anteriores, construidos por otra empresa estadounidense, que se volcaron cuando intentaban posarse sobre el terreno particularmente accidentado del polo sur.
China, mientras tanto, pretende lanzar su misi贸n rob贸tica Chang鈥檈-7 tan pronto como este mes.
La compleja misi贸n utilizar谩 cuatro veh铆culos rob贸ticos 鈥攗n orbitador, un m贸dulo de alunizaje, un veh铆culo explorador y un dispositivo m贸vil capaz de dar saltos鈥 que trabajar谩n en conjunto para intentar . Incluir谩 instrumentos para perforar y analizar directamente el hielo de agua, algo que Estados Unidos no prev茅 intentar con misiones rob贸ticas , como muy pronto.
鈥淪i se logra localizar hielo de agua en la Luna, podr铆a reducirse significativamente el costo y el tiempo necesarios para transportar agua desde la Tierra. Esto facilitar铆a el establecimiento de una base humana para realizar actividades de largo plazo en la Luna y permitir铆a ampliar la exploraci贸n de Marte o del espacio profundo鈥, dijo Tang Yuhua, dise帽ador jefe adjunto de la misi贸n Chang鈥檈-7, en con medios estatales.
La inminente oleada de actividades centradas en el polo sur, en medio de la escasez de normas internacionales que regulen sus resultados, intensifica esta rivalidad. La din谩mica recuerda a la Guerra Fr铆a, cuando los alunizajes de la NASA buscaban proyectar poder y mostrar al mundo que la tecnolog铆a producida por el capitalismo occidental era superior a la del comunismo oriental.
Pero las aspiraciones son ahora mucho mayores: se plantea un futuro en el que las personas puedan vivir en asentamientos permanentes, en lugar de limitarse a visitar la Luna. Por eso, lo que est谩 en juego en esta nueva competencia espacial es a煤n m谩s importante, de acuerdo con Clayton Swope, subdirector del Proyecto de Seguridad Aeroespacial del Centro de Estudios Estrat茅gicos e Internacionales, una organizaci贸n bipartidista sin fines de lucro.
鈥淟a visi贸n de largo plazo tardar谩 generaciones en ejecutarse鈥, dijo Swope. 鈥淧ero imagino un escenario en el que nacen y mueren personas, hay familias y ni帽os que crecen en un lugar que no es la Tierra. Eso se parece mucho m谩s a una ciudad que a una expedici贸n al polo sur鈥.
Si ese futuro se materializa, a帽adi贸 Swope, espera que esas colonias fuera de la Tierra se rijan por normas afines a los ideales occidentales y los principios democr谩ticos. Es una inc贸gnita si China estar铆a de acuerdo.
Las ambiciones espaciales de China proceden directamente de su m谩ximo dirigente.
El l铆der chino Xi Jinping como un 鈥渟ue帽o eterno鈥 convertir al pa铆s en una potencia espacial. Desde hace tiempo vincula esa ambici贸n con su visi贸n del 鈥渞ejuvenecimiento鈥 de China, que busca llevar al pa铆s a una posici贸n mundial de poder y relevancia, incluida la ciencia y la tecnolog铆a.
鈥淓l ritmo de la exploraci贸n espacial humana es interminable鈥, dijo Xi en un . 鈥淧aso a paso, emprender谩n un nuevo viaje de exploraci贸n interestelar, har谩n nuevas contribuciones a la construcci贸n de una gran potencia aeroespacial y har谩n realidad el gran rejuvenecimiento de China鈥.
Algunos nombres utilizados por el programa espacial chino tambi茅n aluden a la profunda importancia cultural de la Luna. El programa lunar, por ejemplo, lleva el nombre de la diosa Chang鈥檈, protagonista de un y celebrada cada a帽o durante el Festival del Medio Oto帽o.
Los objetivos del programa no son 煤nicamente cient铆ficos, 鈥渟ino tambi茅n un sue帽o de la naci贸n china desde hace miles de a帽os鈥, dijo en 2015 cient铆fico jefe del programa.
M谩s recientemente, China se propuso ampliar sus actividades de exploraci贸n m谩s all谩 de la rob贸tica y convertirse en el segundo pa铆s del mundo que lleva a sus ciudadanos a la Luna.
鈥淣o escatimaremos esfuerzos para alcanzar el objetivo de lograr el primer alunizaje chino para 2030鈥, Zhang Jingbo, portavoz de la Agencia Espacial Tripulada de China.
Despu茅s de que 12 astronautas de la NASA caminaran sobre la Luna y regresaran con unos 385 kilogramos de rocas y suelo lunar, nadie ha vuelto a pisar la superficie desde que concluy贸 el programa Apolo en 1972.
No est谩 claro cu谩nto dinero destina China a su programa lunar, pues incluso los expertos que siguen de cerca sus actividades carecen de informaci贸n sobre sus recursos financieros. Pero, por la rapidez y precisi贸n con las que ha ejecutado sus misiones rob贸ticas Chang鈥檈, muchos expertos creen que alcanzar谩 su objetivo de 2030.
CNN solicit贸 comentarios al Consejo de Estado de China, que supervisa la Administraci贸n Nacional del Espacio de China.
鈥淯no de los problemas con China es que no hay transparencia鈥, dijo anteriormente a CNN el exadministrador de la NASA Jim Bridenstine.
鈥淧ero lo que s铆 sabemos es que, cuando se fijan objetivos, los cumplen鈥, a帽adi贸.
Bridenstine tambi茅n ha dicho que cree que las pr贸ximas personas que caminar谩n sobre la Luna probablemente ser谩n taikonautas, como se denomina a los astronautas chinos.
Eso preocupa a legisladores, responsables de pol铆ticas p煤blicas y exdirectivos de la NASA. Aunque la hoja de ruta actual del organismo propone llevar astronautas a la Luna en 2028, el calendario ha cambiado varias veces y se prev茅n nuevos retrasos debido a problemas tecnol贸gicos y de ingenier铆a.
El actual administrador de la NASA, Jared Isaacman, ha reconocido que China es 鈥渟in duda un gran competidor鈥, no solo en el espacio, sino 鈥渆n todos los 谩mbitos鈥.
鈥淟es digo ahora de manera concluyente que los chinos podr谩n hacer lo que los sovi茅ticos no hicieron: llevar谩n a sus taikonautas a la Luna鈥, dijo Isaacman en una entrevista con CNN para el documental 鈥: Musk, Bezos and the New Space Race鈥. No obstante, tambi茅n ha dicho p煤blicamente que est谩 seguro de que Estados Unidos responder谩 al desaf铆o y cumplir谩 el plazo de 2028.
Estados Unidos ha logrado avances importantes en la exploraci贸n espacial tripulada, especialmente con misi贸n que llev贸 a cuatro astronautas alrededor de la Luna en abril.
Pero la NASA todav铆a no cuenta con un veh铆culo capaz de transportar astronautas hasta la superficie lunar.
Regresar a la Luna no es tan sencillo como repetir el programa Apolo. El organismo espacial no puede ni desea reproducir su 茅xito del siglo XX. Las cadenas de suministro, los maquinistas especializados y las f谩bricas que construyeron los cohetes, m贸dulos de alunizaje y m贸dulos de mando del programa Apolo ya no existen.
Adem谩s, mientras las misiones Apolo alunizaron cerca del ecuador, posarse cerca del polo sur es mucho m谩s complicado y requiere veh铆culos m谩s potentes.
La dependencia de la NASA del sector privado para desarrollar una nueva generaci贸n de m贸dulos de alunizaje tripulados se debe, en parte, a que el organismo cuenta con un presupuesto m谩s limitado que durante la 茅poca de Apolo.
鈥淒esde luego, no hemos financiado a la NASA como si esto fuera una carrera鈥, dijo Casey Dreier, director de pol铆tica espacial de The Planetary Society, una organizaci贸n sin fines de lucro que promueve la exploraci贸n, en una entrevista anterior con CNN. 鈥淣o queremos colocar de repente al organismo espacial en la posici贸n de parecer que est谩 perdiendo cuando ni siquiera le hemos dado los recursos necesarios para competir realmente鈥.
desarrollan m贸dulos de alunizaje para cumplir los objetivos de la NASA. La primera prueba significativa de esos sistemas podr铆a ocurrir el pr贸ximo a帽o con Artemis III, una misi贸n que busca enviar a la 贸rbita terrestre baja un prototipo de cada empresa para practicar el acoplamiento con la c谩psula tripulada Orion de la NASA.
No est谩 claro si Starship, de SpaceX, o Blue Moon, de Blue Origin, estar谩n listos para esa prueba. SpaceX no respondi贸 a una solicitud de comentarios. Un portavoz de Blue Origin remiti贸 a un discurso de junio en el que John Couluris, vicepresidente senior de permanencia lunar, dijo que la empresa espera completar el veh铆culo para Artemis III y estar lista el pr贸ximo a帽o. Agreg贸 que realiza 鈥渆xcelentes avances鈥 tras un percance reciente.
Incluso si Artemis III tiene 茅xito, las empresas seguir谩n enfrentando grandes problemas de ingenier铆a. Blue Moon y Starship, por ejemplo, deber谩n recibir combustible en 贸rbita terrestre antes de intentar alunizar. Ninguna de las compa帽铆as ha hecho algo as铆. El proceso requerir铆a transferir toneladas de propelentes criog茅nicos a temperaturas extremadamente bajas entre naves reunidas en 贸rbita, algo que nunca se ha realizado en la historia de los vuelos espaciales.
Si el proyecto parece complicado en exceso, Dreier ha subrayado que esto se debe, en parte, a que el programa espacial estadounidense ha estado sujeto a incertidumbres presupuestarias y a los cambios de rumbo de sucesivos gobiernos.
El programa Artemis de la NASA concentr贸 su atenci贸n en la Luna apenas durante la 煤ltima d茅cada, un per铆odo breve si se considera el tiempo que requiere desarrollar tecnolog铆as lunares.
China, mientras tanto, mantiene su atenci贸n en la exploraci贸n lunar desde 2004 y utiliza un sistema centralizado de planificaci贸n para destinar recursos de manera sostenida a objetivos espec铆ficos.
El cohete, la nave y el m贸dulo de alunizaje que construye China son muy distintos de los veh铆culos desarrollados por Estados Unidos.
Los detalles publicados por medios estatales indican que China sigue un plan m谩s sencillo, capaz de llevar personas a la Luna mediante solo dos cohetes: uno transportar铆a una c谩psula tripulada y el otro el m贸dulo de alunizaje Lanyue. Ambos veh铆culos tendr铆an que acoplarse en 贸rbita, pero no requerir铆an reabastecimiento de combustible en el espacio, como ocurre con el plan estadounidense.
Aunque China todav铆a no ha realizado un sobrevuelo lunar tripulado ni enviado al espacio el m贸dulo Lanyue para probarlo, s铆 ha demostrado capacidades fundamentales. Una serie de pruebas terrestres realizadas en agosto de 2025 mostr贸 los sistemas de navegaci贸n, propulsi贸n y detecci贸n de la nave. China tambi茅n realiz贸 en febrero un vuelo de prueba clave del cohete lunar Larga Marcha 10 y de la nave tripulada Mengzhou.
En t茅rminos generales, el camino tecnol贸gico de China para llevar taikonautas a la Luna antes de 2030 parece m谩s directo que el de Estados Unidos, de acuerdo con Patrick Besha, exasesor estrat茅gico de la NASA y experto en el programa espacial chino que fue despedido el a帽o pasado por el Departamento de Eficiencia Gubernamental,
鈥淎lgunos de los obst谩culos que quedan no son fundamentales鈥, dijo Besha. 鈥淣o son problemas imposibles de resolver鈥.
Muchos dirigentes estadounidenses parecen concentrados en llevar nuevamente astronautas a la Luna, pero los expertos en pol铆tica espacial cuestionan si las victorias inmediatas son tan importantes como un compromiso sostenido.
Besha dijo que prefiere describir la din谩mica entre Estados Unidos y China como una 鈥渃ompetencia internacional鈥, en lugar de una carrera, porque la idea de una carrera supone una meta claramente definida.
Llevar un astronauta a la superficie lunar ser铆a una poderosa demostraci贸n de prestigio nacional, pero no garantizar铆a a ninguno de los pa铆ses un dominio duradero de la exploraci贸n espacial, seg煤n los expertos. Adem谩s, Estados Unidos ya logr贸 esa haza帽a hace d茅cadas.
Construir una base lunar es algo completamente distinto.
China, que en a帽os anteriores trabaj贸 estrechamente con Rusia para , lleva a帽os afinando el proyecto de ese asentamiento. El pa铆s concibe la Estaci贸n Internacional de Investigaci贸n Lunar (ILRS, por sus siglas en ingl茅s) como una amplia instalaci贸n cient铆fica sobre la superficie de la Luna que podr铆a operarse mediante robots, 鈥渃on la perspectiva de una posterior presencia humana鈥, seg煤n eldel proyecto.
China podr铆a asociarse con Rusia para construir un gran reactor nuclear que suministre energ铆a a la base, aunque persisten dudas sobre c贸mo la guerra en Ucrania podr铆a afectar la capacidad rusa para cumplir el proyecto.
鈥淯na cuesti贸n importante para la ILRS es el suministro de energ铆a, y en eso Rusia tiene una ventaja natural鈥, dijo en 2025 Wu Weiren, dise帽ador jefe del programa chino de exploraci贸n lunar. 鈥淓n materia de centrales nucleares, especialmente cuando se trata de enviarlas al espacio, Rusia lidera el mundo. Est谩 por delante de Estados Unidos鈥.
Rusia hered贸 los conocimientos nucleares desarrollados por la Uni贸n Sovi茅tica durante la Guerra Fr铆a, cuando lanz贸 m谩s de 30 sat茅lites equipados con reactores de fisi贸n. Estados Unidos, en comparaci贸n, solo lanz贸 un sat茅lite de ese tipo, el SNAP-10A, en 1965, aunque recientemente la NASA ha realizado un esfuerzo coordinado para desarrollar sus tecnolog铆as nucleares espaciales.
China y Rusia ya preparaban estos planes mucho antes de que Estados Unidos anunciara el a帽o pasado su intenci贸n de construir un reactor nuclear en la Luna y revelara sus propios planes para establecer un asentamiento lunar de gran extensi贸n.
En el centro de esta competencia est谩 la pregunta de c贸mo se gobernar铆a un asentamiento fuera de la Tierra: 驴c贸mo ser铆a la vida de sus habitantes? 驴qui茅n establecer铆a las normas? 驴y c贸mo se regular铆a internacionalmente el uso de los recursos lunares?
Estados Unidos expuso sus intenciones en un documento denominado Acuerdos Artemis, un pacto de 2020 que formaliza una pol铆tica estadounidense de larga data: los pa铆ses y las empresas deber铆an poder extraer recursos, y las naciones podr铆an establecer 鈥渮onas de seguridad鈥 para proteger esas actividades, lo que en la pr谩ctica impedir铆a el ingreso de terceros a determinadas zonas de la Luna.
han firmado los acuerdos. China y varios de sus aliados m谩s cercanos 鈥攅ntre ellos Pakist谩n, Belar煤s, Rusia y Egipto鈥 no lo han hecho.
Estados Unidos tambi茅n dej贸 claro que quiere utilizar el hielo de agua para mantener a sus astronautas y permitir que operadores comerciales instalen su propia infraestructura.
Varias empresas estadounidenses impulsan planes para extraer y vender recursos lunares valiosos. El helio-3, un is贸topo sumamente escaso en la Tierra, pero posiblemente abundante en la Luna, podr铆a utilizarse en 谩mbitos como la computaci贸n cu谩ntica o la fusi贸n nuclear.
Pero esto plantea un dilema jur铆dico.
El , que sigue siendo el documento central del derecho espacial internacional, establece que 鈥渆l espacio ultraterrestre, incluso la Luna y otros cuerpos celestes, no podr谩 ser objeto de apropiaci贸n nacional por reivindicaci贸n de soberan铆a, uso u ocupaci贸n, ni de ninguna otra manera鈥.
La mayor铆a de los especialistas occidentales considera que el texto
Aunque el tratado parece dejar claro que un pa铆s no puede reclamar territorio en la Luna, no resuelve qu茅 ocurrir铆a si una naci贸n construyera una central el茅ctrica 鈥攓ue por seguridad tendr铆a que estar rodeada por una zona de acceso restringido鈥 o comenzara a extraer materiales lunares.
Existe una 鈥渄ificultad inherente para conciliar鈥 esa prohibici贸n con la posibilidad de que pa铆ses o empresas extraigan recursos, dijo Swope.
鈥淪i no puedes apropiarte de algo, 驴c贸mo puedes poseerlo?鈥, plante贸. 鈥淓xiste una contradicci贸n. Esencialmente, hay que salvarla haciendo la vista gorda, que es lo que hemos hecho con la legislaci贸n estadounidense鈥.
La posici贸n de China sobre si esos recursos pueden o deben extraerse para obtener beneficios comerciales o nacionales es menos clara. No obstante, algunos funcionarios chinos han hecho declaraciones que sugieren que el pa铆s estar铆a dispuesto a aceptar la extracci贸n.
China suele presentar sus ambiciones como una forma de 鈥渋mpulsar el progreso humano鈥 y afirma que 鈥渄efiende el principio de explorar y utilizar el espacio ultraterrestre con fines pac铆ficos鈥.
鈥淟a Luna posee abundantes recursos minerales, entre ellos titanio, silicio y aluminio. El m谩s valioso es el helio-3鈥, dijo Guo Hongfeng, investigador de los Observatorios Astron贸micos Nacionales de la Academia China de Ciencias.
Ouyang tambi茅n que esos recursos 鈥減ueden utilizarse sin limitaciones鈥.
La declaraci贸n podr铆a indicar que China est谩 dispuesta a llegar hasta el l铆mite del derecho internacional, dijo Besha.
鈥淐hina, tanto p煤blicamente como en foros como las Naciones Unidas, se ha ce帽ido al Tratado sobre el Espacio Ultraterrestre y a la idea de que ning煤n pa铆s puede apropiarse de territorio鈥, explic贸. 鈥淧ero tambi茅n ha indicado que, aunque no violar铆a el tratado, llegar铆a justo hasta el l铆mite鈥.
La falta de normas internacionales claras y las dudas sobre el tratado de 1967 podr铆an preparar el terreno para conflictos peligrosos. Sin embargo, los expertos subrayan que la Luna, incluido su polo sur, es extensa y quiz谩 contenga suficientes recursos para que ambas naciones desarrollen sus proyectos al mismo tiempo.
Cada pa铆s podr铆a operar dentro de su propia esfera de influencia. 鈥淣o creo que China nos imponga sus reglas ni que nosotros podamos imponerle las nuestras鈥, dijo Swope sobre las normas que podr铆an surgir durante esta etapa de exploraci贸n lunar.
Pero el clima actual se caracteriza por divisiones cada vez m谩s marcadas. Estados Unidos, alegando preocupaci贸n por el espionaje y el robo de propiedad intelectual, se ha negado a trabajar con China. El a帽o pasado incluso prohibi贸 que ciudadanos chinos con visa trabajaran en la NASA.
Aunque Estados Unidos y China han compartido datos cient铆ficos en el pasado, las normas de control de exportaciones 鈥攅n particular el Reglamento sobre el Tr谩fico Internacional de Armas鈥 y una conocida como limitan estrictamente la colaboraci贸n entre la NASA y sus hom贸logos chinos.
No obstante, Swope y Besha consideran que, a largo plazo, las tensiones y la falta de coordinaci贸n entre ambos pa铆ses podr铆an ser insostenibles.
Si la carrera espacial del siglo XX sirve como modelo, a帽os de competencia produjeron avances tecnol贸gicos extraordinarios antes de que la Uni贸n Sovi茅tica y Estados Unidos comenzaran a trabajar juntos. Esa cooperaci贸n culmin贸 en la EEI, que Estados Unidos y Rusia todav铆a operan conjuntamente.
Ante una nueva etapa de competencia entre potencias mundiales por el predominio espacial, Besha se pregunta si existe 鈥渕argen para resolver algunos de los desaf铆os globales que enfrentaremos鈥, como reducir el riesgo de colisiones espaciales o coordinar la b煤squeda de asteroides que puedan amenazar a la Tierra.
鈥淭ambi茅n deber铆amos pensar si existe espacio para la cooperaci贸n鈥, dijo.
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