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Rosita ama construir casas. EE.UU. necesita esta mano de obra, pero la pol铆tica migratoria afecta su trabajo

驴Te gusta tu trabajo? A Rosita s铆. Quiz谩s porque creci贸 viendo a su padre trabajar en la construcci贸n y acompa帽贸 su carrera,

鈥淒esde ni帽a me ha gustado la construcci贸n y ahora que estoy trabajando aqu铆 me siento orgullosa de pertenecer a este 谩mbito laboral鈥, dice.

Rosita Rodr铆guez, una inmigrante procedente de Nicaragua, lleg贸 a Estados Unidos a los 17 a帽os y solicit贸 asilo pol铆tico con el sue帽o de tener una vida mejor, la misma que hoy se sostiene gracias a su trabajo en la construcci贸n.

La ofensiva migratoria del presidente Donald Trump ha tenido un impacto notorio en la construcci贸n, ya que una parte importante de esta poblaci贸n sostiene la industria.

Este panorama resulta contradictorio: apenas unas semanas atr谩s, los legisladores aprobaron un proyecto bipartidista que busca abordar el problema de la asequibilidad de la vivienda en Estados Unidos.

A pesar de una serie de intentos de Trump por retrasar la legislaci贸n, la se aprob贸 en julio, en un momento de elevadas tasas hipotecarias y precios de los inmuebles cercanos a niveles r茅cord, cuando miles estadounidenses ven lejana la posibilidad de comprar una casa o tienen dificultades para pagar el alquiler mensual.

La normativa llega para reconocer la frustraci贸n que sienten las personas por el alto costo de la vivienda. Pero ahora surge otra pregunta: 驴qui茅n construir谩 esas casas?

La pregunta cobra relevancia en un pa铆s donde, seg煤n Jaime Rangel, director regional de relaciones gubernamentales de FWD, uno de cada cuatro trabajadores del sector de la construcci贸n es inmigrante. Adem谩s, m谩s de 700.000 de estos trabajadores est谩n amparados por figuras legales como el Estatus de Protecci贸n Temporal (TPS) o el programa de Acci贸n Diferida para los Llegados en la Infancia (DACA). Algunos podr铆an sentir temor de ser arrestados por agentes federales o, peor a煤n, de morir mientras se dirigen al trabajo.

鈥淎 los inmigrantes como nosotros nos da miedo estar o trabajar en un lugar muy poblado por las redadas de inmigraci贸n鈥, cuenta Rodr铆guez.

La Ley de Vivienda del Siglo XXI busca principalmente aumentar la oferta. Sin embargo, en m谩s de la mitad del pa铆s, la industria de la construcci贸n depende en gran medida de los inmigrantes.

En septiembre de 2025, George Carrillo, cofundador de Hispanic Construction Council (NHC), dio a conocer que trabajan en la construcci贸n y representan el 52% de la fuerza laboral. Pero la creaci贸n de empleos en el sector ha disminuido.

Seg煤n la , el empleo en la construcci贸n creci贸 menos del 2% entre mayo de 2024 y mayo de 2026. Parad贸jicamente, no ser铆a un buen punto de partida si el objetivo es construir m谩s viviendas asequibles.

鈥淓n este panorama, los datos confirman que el precio de un hogar en EE.UU. va a aumentar m谩s de 6%. 驴Por qu茅? Porque no habr谩 la mano de obra inmigrante (que cubra estos espacios laborales) y ayude a equilibrar el precio鈥, dice Rangel.

El experto agrega que algunas obras estar铆an tardando meses, cuando se estima que podr铆an completarse en semanas. Adem谩s, recalca que no es un conflicto 鈥渟olo de la construcci贸n鈥: la fuerza laboral inmigrante tambi茅n participa en la fabricaci贸n de productos para el hogar, cuyos precios podr铆an aumentar.

En el panorama pol铆tico y social actual de Estados Unidos, una reforma migratoria resulta urgente, seg煤n Rangel. El experto sostiene que la fuerza laboral inmigrante es esencial para la econom铆a y para el sector de la construcci贸n.

Tambi茅n advierte que, si el camino legislativo contin煤a impulsando leyes de vivienda sin incluir el factor migratorio, cada ciudadano en Estados Unidos podr铆a terminar pagando m谩s de US$ 2.000 adicionales al a帽o por los costos asociados a su vivienda, adem谩s de enfrentar un aumento en el precio de los inmuebles.

鈥淓l Congreso no tiene que inventar la rueda otra vez. Ya hay propuestas de leyes de este tipo, por ejemplo, la , que le dar铆a la oportunidad a miles de inmigrantes que sean so帽adores o beneficiados de DACA de acceder a un estatus legal permanente鈥, dice Rangel.

鈥淐uando estaba en y se puso muy feo (la ofensiva de ICE), muchos proyectos se pararon porque a la gente de verdad le daba miedo salir a la calle. No sal铆an ni a comprar comida ni absolutamente nada. Era dif铆cil ir a trabajar incluso en restaurantes, construcci贸n o empresas porque el miedo de que se lo lleven a uno es inmenso鈥, cuenta Rodr铆guez.

Como mujer inmigrante que trabaja en la construcci贸n, Rodr铆guez dice que ha enfrentado numerosos desaf铆os: aprender el idioma, adaptarse a un nuevo pa铆s, ganarse el respeto de sus compa帽eros y sobrellevar las situaciones que le impone el contexto migratorio.

鈥淢uchas veces llego muy cansada a mi casa y lo 煤nico que quiero es descansar, pero cada desaf铆o me ha ayudado a crecer y a desarrollar una buena actitud para resolver problemas鈥, agrega Rodr铆guez.

Para Rodr铆guez, la paradoja de construir viviendas estadounidenses mientras teme lo que podr铆a sucederle por ser inmigrante pasa a un segundo plano ante sus necesidades cotidianas.

鈥淯na aprende a vivir con eso porque nadie aqu铆 te va a pagar la renta o tus compras. La realidad es que uno est谩 aqu铆 por un futuro mejor, entonces ni modo, hay que trabajar y hay que hacerlo, aunque sea con miedo鈥, afirma Rodr铆guez.

Con informaci贸n de Samantha Delouya

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