Freddy Arredondo estaba en la fila de un Chase Bank en Bakersfield, California, el martes por la tarde, conversando con un empleado, cuando un hombre se le acerc贸.
鈥淓s un mal d铆a para estar en el banco鈥, dijo el desconocido.
Pensando que el reci茅n llegado solo hac铆a conversaci贸n, Arredondo respondi贸: 鈥淣o, no est谩 tan mal, no est谩 tan lleno鈥.
Sin embargo, el hombre repiti贸 la frase y a帽adi贸: 鈥淗oy es tu 煤ltimo d铆a en la Tierra, ustedes van a morir hoy鈥, record贸 Arredondo.
Arredondo y el empleado se quedaron paralizados.
El hombre exigi贸 la atenci贸n de todos. Luego, sac贸 un detonador de debajo de la camisa conectado por cables a un chaleco, asegur贸 Arredondo.
鈥淭engo una bomba鈥, record贸 Arredondo que dijo el individuo. 鈥淣ecesito que todos se pongan en el suelo鈥.
El presunto asaltante, Anthony Scott Searles-Harris, de 41 a帽os, a quien las autoridades describen como un exmilitar dado de baja deshonrosamente y delincuente sexual condenado, tom贸 a 10 rehenes en el segundo piso del edificio en el centro de Bakersfield, a unos 161 kil贸metros al norte de Los 脕ngeles, seg煤n el Departamento de Polic铆a de Bakersfield.
Luego se produjo con personas atadas y mensajes desesperados desde el tel茅fono casi sin bater铆a de un reh茅n, antes de que el sospechoso fuera abatido en una confrontaci贸n con el FBI el mi茅rcoles por la ma帽ana, informaron las autoridades.
Los rehenes finalmente fueron rescatados a salvo, incluidos dos que fueron liberados el martes durante las negociaciones de las autoridades con Searles-Harris, de acuerdo con funcionarios de las fuerzas del orden.
Lo que ocurri贸 despu茅s de que Searles-Harris anunciara que ten铆a una bomba fue confuso para Arredondo, quien afirm贸 que sinti贸 como si se hubiera 鈥渄esmayado鈥 mientras el hombre continuaba haciendo exigencias.
Segu铆a gritando: 鈥淎l suelo ahora, al suelo ahora鈥, cont贸 Arredondo.
Arredondo se neg贸, mirando al hombre con l谩grimas acumul谩ndose en los ojos. 鈥淵o pensaba: 鈥楢migo, tengo una familia, no puedo鈥欌, narr贸 a CNN el mi茅rcoles.
鈥淪egu铆a pensando: 鈥楨scucha, Freddy, esc煤chalo鈥, pero al mismo tiempo mi cuerpo dec铆a: 鈥榥o鈥欌, asegur贸 Arredondo.
El individuo les dijo a los rehenes que ten铆a 鈥渦n interruptor de hombre muerto鈥, un dispositivo que los matar铆a a todos si lo soltaba, manifest贸 Arredondo.
Cada vez que el asaltante apartaba la mirada, Arredondo y otros en el banco daban un paso atr谩s, y 茅l les gritaba que dejaran de moverse.
Cuando el sospechoso dirigi贸 su atenci贸n a otro grupo, Arredondo vio una oportunidad: 茅l y otros clientes y empleados salieron corriendo del edificio.
Arredondo salt贸 hacia un lado, esperando que el edificio explotara, y luego llam贸 al 911. Mientras hablaba por tel茅fono, vio a un polic铆a y grit贸: 鈥淗ay una bomba ah铆 dentro鈥.
La llamada de Arredondo fue una de varias que las autoridades empezaron a recibir alrededor de la 1:00 p.m., hora local, sobre un hombre con una bomba en el edificio del Chase Bank.
Dentro del inmueble, un aterrador calvario de varias horas apenas comenzaba para quienes no pudieron salir.
Searles-Harris se hab铆a atrincherado en el segundo piso del edificio, donde funcionan las oficinas de la administraci贸n del superintendente escolar del condado de Kern.
At贸 a cinco rehenes, mientras otros cinco se escondieron y nunca se encontraron con Searles-Harris, declar贸 el FBI. Llevaba aparatos explosivos adheridos al cuerpo y a algunos de los rehenes.
El FBI fue llamado alrededor de la 1:30 p.m., hora local, y equipos t谩cticos SWAT, negociadores de crisis y t茅cnicos en explosivos acudieron al lugar mientras las autoridades evacuaban los edificios circundantes y comenzaban a negociar con Searles-Harris por tel茅fono.
Durante las negociaciones, Searles-Harris, quien seg煤n los registros fue condenado en 2014 por dos delitos sexuales que involucraban a un menor, expres贸 preocupaciones sobre c贸mo se manej贸 su caso judicial, indic贸 el subjefe de polic铆a de Bakersfield, Jeremy Blakemore, durante una conferencia de prensa el mi茅rcoles.
En los 煤ltimos dos meses, Searles-Harris se hab铆a vuelto cada vez m谩s distante y retra铆do, coment贸 a CNN su vecino Jimmy Smith el mi茅rcoles.
鈥淗ab铆a pedido desde el principio esa notoriedad que le daba tener tambi茅n al FBI involucrado, as铆 como negociadores del FBI鈥, se帽al贸 en la conferencia de prensa Sid Patel, agente especial a cargo de la oficina de campo del FBI en Sacramento.
Ten铆a un 鈥渉istorial criminal de uso de armas para cometer delitos violentos鈥, inform贸 Patel.
El hombre quer铆a ver materiales relacionados con su caso, que las autoridades proporcionaron a cambio de la liberaci贸n de los rehenes. Finalmente, alrededor de las 4:00 p.m. del martes, Searles-Harris liber贸 a uno de los rehenes. Aproximadamente cuatro horas despu茅s, liber贸 a un segundo.
Las negociaciones finalmente se estancaron, y Searles-Harris se neg贸 a liberar a m谩s rehenes, apunt贸 Blakemore. A medida que la crisis se prolongaba hasta la noche y la madrugada, las familias de los rehenes esperaban saber que sus seres queridos estaban a salvo.
Las autoridades se mostraron cada vez m谩s preocupadas por los problemas de salud de una reh茅n diab茅tica, a la que pudieron hacerle llegar medicamentos. La mujer hab铆a estado comunic谩ndose con los negociadores hasta que se le agot贸 el tel茅fono.
鈥淪ab铆amos que esta era una situaci贸n con riesgo de muerte para esa reh茅n en particular si no actu谩bamos cuanto antes鈥, afirm贸 Patel.
A las 2:00 a.m. del mi茅rcoles, el equipo de 茅lite de rescate de rehenes del FBI de Quantico asumi贸 el control de la escena.
Searles-Harris muri贸 alrededor de las 4:30 a.m. del mi茅rcoles despu茅s de que el equipo del FBI entrara al edificio, impulsado por su 鈥渃omportamiento err谩tico鈥 y por las preocupaciones sobre la salud de la reh茅n, indic贸 Patel.
Las autoridades encontraron m煤ltiples artefactos explosivos improvisados en el lugar y el mi茅rcoles les realizaron m谩s pruebas a los artilugios. El motivo del incidente sigue bajo investigaci贸n, apunt贸 Blakemore.
Todos los rehenes se reunieron con sus familias el mi茅rcoles, agreg贸 Blakemore.
Arredondo estaba feliz de estar en casa con su esposa y sus dos hijas el martes, pero coment贸 que no pudo dormir esa noche, con distintos escenarios repiti茅ndose en su mente.
鈥淣o puedo dejar de ver la cara de ese tipo, la forma en que hablaba, sus ojos fr铆os. Casi parec铆a muerto, pero al mismo tiempo estaba muy entusiasmado. Estaba exaltad铆simo鈥, a帽adi贸 Arredondo.
Y expres贸: 鈥淓s simplemente una de esas cosas que tenemos que cargar de por vida鈥.
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