Los gritos son un sonido que no puede olvidar.
Semana tras semana, los oy贸 resonar en los pasillos fuera de las salas de los tribunales de inmigraci贸n de Nueva York mientras agentes federales enmascarados realizaban arrestos.
Conoci贸 a una ni帽a de 10 a帽os que grit贸: 鈥溌縋or qu茅 me quitan a mi pap谩? 隆No me lo quiten! Es el 煤nico que tengo鈥.
Y escuch贸 los alaridos de una ni帽a de 12 a帽os que vio a los agentes arrestar a su padre, vio a un agente del Servicio de Control de Inmigraci贸n y Aduanas (ICE, por sus siglas en ingl茅s) arrojar a su madre al suelo y luego se preocup贸 de que ella tuviera la culpa porque no se hab铆a aferrado a su padre con suficiente fuerza.
鈥淣o habr铆a esperado ver que esto estuviera pasando aqu铆鈥, dice Guzy. 鈥淰oy a otros pa铆ses para cubrir este tipo de cosas鈥.
La fotoperiodista independiente ha ganado cuatro premios Pulitzer cubriendo desastres y guerras en todo el mundo. Ahora ha cambiado su enfoque hacia una de las historias m谩s grandes en Estados Unidos.
Durante gran parte de los 煤ltimos 11 meses, Guzy ha presenciado y fotografiado arrestos durante la ofensiva migratoria de la administraci贸n Trump. Pero Guzy dice que hay m谩s en la historia que a menudo se pasa por alto. Sus fotos 鈥攊ncluidas muchas que se publican aqu铆 por primera vez鈥 subrayan realidades que a menudo est谩n ocultas. E incluso las fotos que toma en espacios concurridos revelan detalles que muchos rara vez ven.
Una escena impactante que capt贸 durante un arresto en Nueva York atrajo la atenci贸n internacional cuando la organizaci贸n World Press Photo, con sede en los Pa铆ses Bajos, otorg贸 recientemente a Guzy su m谩ximo honor, 鈥淔oto del A帽o鈥.
鈥淓sta imagen es ca贸tica. Es aterradora. Captura una expresi贸n muy genuina, genuina de miedo, terror, incertidumbre e impotencia鈥, dijo la presidenta del jurado global, Kira Pollack, en un . 鈥淵 lo que, por supuesto, me lleva a la imagen son los rostros de las hijas, intentando evitar que su padre sea arrancado de ellas. Nos permite mirar hacia adentro. No podemos dejar de verla鈥.
La exfot贸grafa de The Washington Post no se propuso ver ni o铆r nada de esto. El pasado junio, Guzy viaj贸 desde su casa en el 谩rea de DC a la ciudad de Nueva York para lo que pensaba que ser铆a unas breves vacaciones para visitar amigos y tachar algo de su lista de deseos. Su objetivo: ver el desfile anual de sirenas de Coney Island y tomar fotos de la celebraci贸n caprichosa, anunciada como el desfile art铆stico m谩s grande del pa铆s.
Decidi贸 pasar por un edificio federal en Manhattan, donde hab铆a o铆do que agentes de ICE estaban arrestando a personas a la salida de sus audiencias en el tribunal de inmigraci贸n.
En su lugar, se encontr贸 presenciando una escena mucho m谩s sobria.
El d铆a antes del desfile, decidi贸 pasar por un edificio federal en Manhattan, donde hab铆a o铆do que agentes de ICE estaban arrestando a personas a la salida de sus audiencias en el tribunal de inmigraci贸n.
Funcionarios del Departamento de Seguridad Nacional (DHS, por sus siglas en ingl茅s) han argumentado que los arrestos en los tribunales que ayuda a mantener a los agentes a salvo, mientras que los cr铆ticos los han condenado como un agravio al debido proceso que castiga a las personas que intentan seguir las reglas.
鈥淯na vez que estuve all铆 un d铆a, supe que era realmente importante quedarme鈥, dice Guzy.
Su visita inicialmente breve se transform贸 en una larga estancia en la ciudad, con largas horas dedicadas no solo a cubrir arrestos dentro del edificio gubernamental, sino tambi茅n a seguir la historia fuera de sus muros. Durante casi un a帽o, en hogares y lugares de culto por todo Nueva York, y tan lejos como las tierras altas de Ecuador, Guzy ha documentado las vidas de familias que est谩n cambiando dr谩sticamente a medida que se intensifica la campa帽a de deportaci贸n de la administraci贸n.
Fuera del tribunal de inmigraci贸n, Guzy encontr贸 desconcertante la imagen de agentes enmascarados realizando arrestos. Pero algo m谩s tambi茅n empez贸 a llamar su atenci贸n: c贸mo se ve铆an los agentes mientras esperaban a sus objetivos.
Empez贸 a tomar retratos cada vez que los ve铆a frente a paredes blancas en el edificio gubernamental.
鈥淒e verdad se puede ver qui茅n est谩 haciendo esto, y la falta de uniformes, y el distinto grado de profesionalismo 鈥攐 no鈥 con solo mirar sus ropas鈥, dice.
Aunque los agentes rara vez hablaban oficialmente con los periodistas que los observaban, para Guzy, los detalles sobre su vestimenta y su comportamiento dec铆an much铆simo.
鈥淐ada profesi贸n tiene distintos tipos de personalidad, incluido ICE. Est谩n los hombres y las mujeres que de verdad creen en ello. Y luego est谩n las personas que no, y solo est谩n cumpliendo horas鈥, dice. 鈥淧ara nosotros est谩 muy claro qui茅n es qui茅n鈥.
En septiembre, Guzy estuvo entre el grupo de prensa fuera de las salas de los tribunales de inmigraci贸n documentando el momento en que un agente de ICE empuj贸 a una mujer contra una pared y la tir贸 al suelo tras el arresto de su esposo.
En una entrevista reciente con CNN, la mujer, una trabajadora de cuidado infantil ecuatoriana llamada M贸nica, cuya familia busca asilo en Estados Unidos, dijo que estaba agradecida de que Guzy y otros fot贸grafos estuvieran all铆 para presenciar lo ocurrido. Sin ellos, dice, la situaci贸n habr铆a sido a煤n peor. La experiencia le hizo pensar en las amenazas que, seg煤n ella, su familia enfrent贸 en Ecuador.
鈥淐uando me di cuenta de que el hombre estaba pr谩cticamente encima de m铆 grit谩ndome, estaba aterrorizada. 鈥 Vi en 茅l la misma cara que vi en Ecuador cuando nos dijeron que quer铆an matarnos鈥, dijo M贸nica.
Un portavoz del DHS dijo poco despu茅s del incidente que el comportamiento del agente era 鈥渋naceptable e indigno de los hombres y mujeres de ICE鈥, y anunci贸 que hab铆a sido apartado de sus funciones actuales mientras se realizaba una investigaci贸n. Pero el agente volvi贸 a trabajar en el edificio d铆as despu茅s, seg煤n Guzy. Y NPR inform贸 en diciembre que la Oficina del Inspector General del DHS hab铆a decidido no abrir una investigaci贸n penal sobre el asunto.
El DHS no ha respondido a preguntas recientes de CNN sobre si el agente sigue en servicio activo pleno, si la agencia mantiene su evaluaci贸n inicial de las acciones del agente y si la agencia tiene alguna respuesta a las preocupaciones de M贸nica de que la situaci贸n habr铆a sido peor si los fot贸grafos no hubieran estado all铆.
Las tensiones entre las autoridades y los periodistas fuera del tribunal de inmigraci贸n aumentaron notablemente despu茅s de ese d铆a, dice Guzy.
Pero durante su tiempo en el edificio federal, tambi茅n vio a algunas personas con autoridad que parec铆an perturbadas por las t谩cticas. En una foto, capt贸 a una familia llorosa y a un guardia de seguridad de pie en lados opuestos de un pilar fuera del edificio. El guardia tambi茅n estaba llorando.
La imagen se volvi贸 viral r谩pidamente en internet. La la nombr贸 una de las 10 mejores fotos de 2025, y form贸 parte de un portafolio de im谩genes que le vali贸 a Guzy unen abril.
鈥淗a sido impactante la cantidad de respuesta que he recibido por esa foto鈥, dice. 鈥淓s un momento silencioso, silencioso, pero realmente conmueve a la gente鈥.
Y para Guzy, esa imagen y otras que capt贸 en el edificio gubernamental fueron solo el comienzo de una historia mucho m谩s grande.
鈥淓s como la guerra. No puedes limitarte a cubrir el 鈥榖ang-bang鈥. Tienes que mostrar c贸mo afecta a鈥 las personas y sus vidas. Eso es con lo que la gente se identifica鈥, dice. 鈥淎rmas y bombas y detenciones, s铆, son horribles, pero, ya sabes, son las r茅plicas; creo que son casi peores鈥.
Esas r茅plicas todav铆a est谩n golpeando a las familias que la fot贸grafa conoci贸 hace meses en 26 Federal Plaza. Muchas de ellas son de Ecuador, donde la emigraci贸n se ha disparado en los 煤ltimos a帽os en medio del aumento de la violencia pol铆tica y de las pandillas, trayendo una nueva ola de inmigrantes a Nueva York. Pero a pesar de las similitudes en los antecedentes de estas familias, en los d铆as desde que Guzy las conoci贸 por primera vez, sus vidas han dado giros dr谩sticamente diferentes 鈥攜 a veces sorprendentes鈥.
Y en los rostros de los inmigrantes cuyas vidas est谩 documentando, la fot贸grafa nacida en Pensilvania tambi茅n suele ver algo inesperado: a s铆 misma.
Guzy sabe lo dif铆cil que es crecer sin un padre.
Su pap谩 muri贸 cuando ella ten铆a 6 a帽os. Hab铆a estado hospitalizado con cirrosis hep谩tica, una enfermedad que su madre cre铆a que hab铆a sido causada por la exposici贸n a sustancias qu铆micas t贸xicas durante el trabajo en una f谩brica.
鈥淩ecuerdo cuando ella regres贸 del hospital y me dijo que 茅l se hab铆a ido, yo estaba gritando. Grit茅 a todo pulm贸n toda la noche. No pod铆an consolarme. Y luego simplemente me desconect茅鈥, recuerda Guzy.
Ahora, ella ve paralelismos entre la deportaci贸n y la muerte.
鈥淣o es siquiera como perder a alguien por una enfermedad, en la que tienes mucho tiempo para despedirte y prepararte. Esto ocurre en un nanosegundo, un instante. De repente, toda su vida cambia鈥, dice. 鈥淓s un agujero eterno cuando pierdes a un padre, sin importar c贸mo lo pierdas鈥.
Esa realidad se le hizo evidente de manera contundente a Guzy cuando pas贸 tiempo en el hogar en Brooklyn de Anita y sus dos hijas, Scarleth, que ahora tiene 11 a帽os, y Ashley, que tiene 3. (En los pies de foto que acompa帽an sus fotograf铆as, Guzy identifica a quienes tienen casos pendientes y a sus familias por sus nombres de pila para proteger su privacidad).
En su primera visita, Scarleth estaba hosca y retra铆da. Menos de dos semanas antes, hab铆a gritado en el pasillo de 26 Federal Plaza mientras autoridades enmascaradas arrestaban a Hermel, el hombre al que hab铆a llegado a conocer como un padre.
El padre biol贸gico de Scarleth hab铆a sido asesinado en Ecuador. Perder tambi茅n a Hermel era impensable. 鈥淓s como un doble golpe para ella鈥, dice Guzy.
Con el tiempo, Scarleth sali贸 de su caparaz贸n mientras buscaba ayuda en terapia. 鈥淧ero aun as铆, hay una tristeza subyacente en ella鈥, dice Guzy.
Mientras tanto, su madre, Anita, intentaba llegar a fin de mes y apoyar a sus hijas al convertirse de repente en madre soltera.
Y la familia trat贸 de encontrar una sensaci贸n de normalidad mientras se reun铆a con abogados y presionaba para que Hermel fuera liberado de la custodia.
Pero tanto hab铆a cambiado tan r谩pidamente.
Anita se sinti贸 abrumada. E incluso Ashley, que lleg贸 a Estados Unidos siendo un beb茅, empez贸 a sentir el peso de la nueva realidad de su familia.
En una de las visitas de Guzy, Ashley celebr贸 su tercer cumplea帽os, llevando una tiara y un vestido de lunares mientras saltaba por el apartamento. En otro d铆a, la ni帽a de 3 a帽os se ve铆a m谩s solemne mientras hablaba por tel茅fono con su pap谩. Acunaba el tel茅fono y lo besaba cuando escuchaba su voz.
Poco despu茅s de la celebraci贸n de cumplea帽os, Hermel firm贸 los documentos de salida voluntaria y fue devuelto a Ecuador.
En un comunicado a CNN, un portavoz del DHS describi贸 a Hermel como un delincuente.
鈥淏ajo el presidente Trump y el secretario Mullin, si infringe la ley, enfrentar谩 las consecuencias. Los extranjeros ilegales criminales no son bienvenidos en Estados Unidos鈥, dijo la secretaria adjunta interina Lauren Bis.
El comunicado dijo que Hermel hab铆a sido arrestado previamente por cargos que inclu铆an agresi贸n sexual y negligencia familiar 鈥攗na acusaci贸n que Hermel niega, afirmando que nunca enfrent贸 esos cargos y que fue detenido solo por cuestiones migratorias. En un mensaje de texto a CNN desde Ecuador, Hermel dijo que un caso de violencia dom茅stica en su contra fue desestimado y que nunca hab铆a estado bajo custodia antes de su permanencia de casi cuatro meses en detenci贸n de inmigrantes. CNN se ha comunicado con funcionarios de tribunales y de la polic铆a de Nueva York, pero no ha podido obtener registros relacionados con el caso ni confirmar de manera independiente detalles sobre cualquier cargo.
La vida desde su regreso a Ecuador ha sido devastadora, dice Hermel.
鈥淟a verdad es que estoy s煤per mal. Perd铆 a mi familia. Mi casa est谩 a medio hacer. Estoy hecho pedazos鈥.
Dentro de un hospital de Nueva York, Guzy se sent贸 junto a Jessica Supliguicha mientras ella miraba nerviosamente un monitor de ultrasonido.
Faltaba aproximadamente una semana para la fecha prevista del parto, y hab铆an pasado 13 d铆as desde que su esposo, Jorge, fue arrestado en una cita de control con ICE en el edificio federal. Supliguicha se deprimi贸 y se volvi贸 an茅mica mientras se preocupaba por su destino. Pero cada vez que Jorge llamaba, trataba de mantenerla tranquila. 鈥淭odo va a estar bien鈥, dijo. 鈥淢antente fuerte鈥.
Seg煤n el DHS, Jorge ya hab铆a sido deportado de Estados Unidos una vez en 2021, y luego cruz贸 ilegalmente la frontera de nuevo unos meses despu茅s 鈥 un delito grave. Un juez de inmigraci贸n orden贸 su expulsi贸n en mayo de 2023. Fue deportado el 3 de octubre, apenas dos d铆as antes de que naciera su hija, Maite.
Jessica, ciudadana estadounidense, se qued贸 de repente sola; cuidando de una reci茅n nacida y de un hijo de 9 a帽os, todo mientras compaginaba un trabajo como cuidadora de personas mayores.
Su hijo, Dylan, empez贸 a tener problemas en la escuela. Y Jessica se dio cuenta de que ya no pod铆a permitirse el alquiler del apartamento familiar con un solo ingreso.
Las dificultades de Jessica son un ejemplo revelador, dice Guzy, de c贸mo el impacto de una deportaci贸n puede multiplicarse muchas veces dentro de una familia.
鈥淓s muy dif铆cil. Es muy, muy complicado鈥, dice Jessica. 鈥淟as energ铆as se me agotan. No s茅. A veces me desespero. No s茅 qu茅 hacer y me encierro en el cuarto y trato de buscar salidas. No, no鈥.
Todo se sent铆a como demasiado para soportar. Entonces los amigos de Jessica hicieron algo que ella no esperaba.
Tambi茅n estaban preocupados por lo mucho que la presi贸n la estaba afectando. As铆 que reunieron su dinero para comprar boletos de avi贸n a Ecuador para ella y su familia. Despu茅s de meses de videollamadas, Jorge por fin conocer铆a en persona por primera vez a su hija beb茅.
Guzy viaj贸 con Jessica y sus hijos en el viaje de una semana a finales de diciembre y principios de enero.
La transformaci贸n de Jessica, dice, fue impactante. 鈥淓ra como una persona diferente. Estaba radiante y tan feliz鈥, dice Guzy.
Jessica estaba llena de alegr铆a al ver a su esposo sostener a su hija, a quien 茅l llam贸 cari帽osamente 鈥渕i reina鈥 en el momento en que se conocieron por primera vez.
Pero, sobre todo, a Jessica le encant贸 lo que se sent铆a volver a abrazar a Jorge.
鈥淓s una frase que nosotros siempre decimos desde que fuimos enamorados. As铆 que, pase lo que pase, siempre tendremos que abrazarnos. Entonces, para m铆 ese abrazo era como volver a vivir鈥, dice Jessica.
Y es algo a lo que se aferra ahora que ha regresado a Nueva York. En su dormitorio, mantiene un altar con sus fotos de boda. Los abogados le han dicho que, aunque estar casada con una ciudadana estadounidense le da a Jorge una v铆a para regresar, pasar谩n a帽os antes de que se tramiten los papeles para que 茅l pueda venir a Estados Unidos legalmente.
Mientras tanto, est谩 tratando de ahorrar suficiente dinero para pagar a los abogados que necesitar谩 y seguir manteniendo a sus hijos. Y est谩 tratando de mantenerse tranquila. Dylan tiene 10 a帽os ahora y Maite est谩 a punto de cumplir 8 meses, y ella sabe cu谩nto la necesitan. Pero la vida sigue lanz谩ndoles golpes inesperados.
En una visita reciente a Nueva York, Guzy se enter贸 de que a Jessica y a sus hijos los acababan de desalojar.
En el d铆a de septiembre en que los agentes de ICE se llevaron a su esposo, M贸nica temi贸 que nunca se reunieran. Deportar a Rub茅n a Ecuador ser铆a una sentencia de muerte, les dijo a las autoridades en ese momento. Im谩genes de un agente de ICE empuj谩ndola al suelo mientras ella suplicaba su liberaci贸n circularon por todo el mundo.
Pero los esfuerzos de M贸nica por impulsar la libertad de Rub茅n continuaron durante semanas. A finales de octubre, Rub茅n fue liberado de la custodia tras una impugnaci贸n en un tribunal federal, y un juez determin贸 que hab铆a sido detenido 鈥渟in explicaci贸n mientras su pareja y dos hijos peque帽os estaban presentes鈥. En una declaraci贸n presentada en ese caso, un agente de ICE dijo que el Departamento de Polic铆a de Nueva York hab铆a arrestado a Rub茅n por agresi贸n en junio de 2024, pero nunca se presentaron cargos.
M贸nica dice que su esposo no tiene antecedentes penales. Y est谩 agradecida de que un congresista la conectara con los abogados que ganaron esa primera batalla legal.
Ahora su familia de cuatro est谩 de nuevo junta. Pero sus casos de asilo a煤n est谩n pendientes, y el temor sobre lo que viene despu茅s sigue siendo parte de su vida diaria.
Im谩genes de ese d铆a de septiembre todav铆a circulan en l铆nea, dice M贸nica.
Y los recuerdos de ese momento siguen grabados en su mente.
Veh铆culos con vidrios polarizados que se estacionan afuera de su edificio en Brooklyn dejan a la familia conmocionada. Y su hija, Rosa, que ahora tiene 13 a帽os y que se culp贸 a s铆 misma despu茅s del arresto de Rub茅n, todav铆a parece marcada por la experiencia.
鈥淗e tratado de buscar una psic贸loga, Dios mediante鈥 A ella le afect贸 mucho todo eso. Y tampoco dejo ni que tenga el tel茅fono, porque a veces salen noticias as铆 de eso y ella tiene mucho miedo鈥, dice M贸nica. 鈥淧ero tenemos que seguir adelante, viviendo nuestras vidas aqu铆. No podemos quedarnos encerrados dentro鈥.
Aun as铆, las cosas nunca volver谩n a ser las mismas, dice M贸nica. Incluso en momentos de calma, ahora saben m谩s que nunca lo fr谩gil que es 鈥 c贸mo todo puede cambiar en un instante.
鈥淐ada d铆a es como si no hubiera un ma帽ana鈥, dice.
Aunque algunas familias, como la de M贸nica, han logrado reunirse, otras enfrentan futuros a煤n m谩s inciertos. Muchas est谩n luchando por llegar a fin de mes sin los sustentos que antes manten铆an sus hogares. Y algunas relaciones se han fracturado m谩s all谩 de toda reparaci贸n.
Cuando Guzy regres贸 recientemente a la casa de Anita en Nueva York, una pesadez flotaba en el aire.
A veces, los ni帽os segu铆an animados. Pero Anita dijo que sus circunstancias hab铆an cambiado tan dr谩sticamente despu茅s del arresto de Hermel que le costaba saber a d贸nde acudir o qu茅 hacer.
La relaci贸n de cuatro a帽os de la pareja ha terminado ahora que 茅l est谩 en Ecuador. Ella no puede encontrar trabajo de tiempo completo. Y sus deudas se est谩n acumulando.
鈥淐ambi贸 todo. Todo, todo, todo. Ya no, ya no es lo mismo. Y bueno, aqu铆 en la casa. Como digo, hay d铆as que se come, d铆as que no, hay d铆as que mi nena, la chiquita, pide cualquier cosa y no sabe decirle 鈥榥o hay鈥. Me hace feo. Es que yo les he dado todo a ellas. Y ahora, decirles 鈥楴o tengo鈥. S铆, se me hace feo鈥.
Ha considerado regresar a Ecuador, pero siente que quedarse en Estados Unidos es la mayor esperanza de supervivencia de su familia.
鈥淵a quiero tirar la toalla鈥 es mucho, mucho, mucho, mucho, la presi贸n que tengo鈥, dice, llorando.
Pero Anita dice que intenta mantenerse fuerte por sus hijos. Recientemente regresaron al edificio federal para un control con ICE. Sali贸 bien; su pr贸ximo control ahora est谩 programado para el pr贸ximo a帽o. Pero fue la primera vez que hab铆an vuelto al edificio desde el arresto inesperado de Hermel.
Mientras esperaban durante horas, Scarleth estaba particularmente asustada, dice Anita.
鈥淓lla estaba tambi茅n preocupada de que me voy. O sea, me pudieran detener y ella quedarse aqu铆 sola. Ten铆a miedo, mi hija鈥.
Guzy ya no est谩 pasando la mayor parte de su tiempo en Nueva York. La ofensiva del gobierno de Trump contra la inmigraci贸n sigue cambiando, y la fot贸grafa planea seguir la historia, adondequiera que la lleve.
Pero en una visita reciente a la ciudad, Guzy regres贸 a los pasillos fuera del tribunal de inmigraci贸n. Hab铆an pasado unos 10 meses desde la primera vez que vio a agentes enmascarados realizando arrestos que separaban familias all铆. Y fue apenas unas semanas despu茅s de que funcionarios del gobierno de Trump declararan en documentos judiciales que hab铆an estado bas谩ndose incorrectamente en un memorando de ICE para justificar arrestos en tribunales de inmigraci贸n. La sorprendente admisi贸n plante贸 grandes preguntas. Entre ellas: 驴cambiar铆an las autoridades su enfoque?
El mes pasado, un juez federal emiti贸 una orden bloqueando los arrestos en el juzgado de inmigraci贸n en Nueva York mientras contin煤a el litigio. El juez del Tribunal de Distrito de EE.UU., P. Kevin Castel, dijo que la admisi贸n del gobierno lo hizo reconsiderar un fallo anterior 鈥減ara corregir un error claro y evitar una injusticia manifiesta鈥.
En una presentaci贸n reciente ante un tribunal federal, abogados del Departamento de Justicia hab铆an argumentado que la ley otorga a los agentes de ICE discreci贸n sobre d贸nde llevar a cabo la aplicaci贸n civil de las leyes de inmigraci贸n, y que los tribunales est谩n abiertos al p煤blico.
鈥淓s de sentido com煤n poner bajo custodia a extranjeros ilegales tras la finalizaci贸n de sus procedimientos de expulsi贸n鈥, dijo un portavoz del DHS en una declaraci贸n escrita enviada a CNN en respuesta a preguntas sobre si los arrestos contin煤an y si el gobierno a煤n cree que est谩n justificados.
鈥淣ada proh铆be arrestar a un infractor de la ley donde se le encuentre鈥, dijo el portavoz. 鈥淓stamos seguros de que, en 煤ltima instancia, seremos reivindicados en este caso鈥.
Incluso antes del fallo del juez el mes pasado, hab铆a algunas se帽ales de un cambio. En su viaje al juzgado a finales de abril, Guzy no vio ning煤n arresto. Los pasillos estaban inquietantemente silenciosos.
Pero la fot贸grafa dice que seguir谩 observando y escuchando, y espera que otros tambi茅n lo hagan.
Los gritos no se pudieron o铆r ese d铆a. Pero Guzy sabe que todav铆a resuenan.
Texto de Catherine E. Shoichet
Fotos de Carol Guzy
Editores de fotograf铆a: Bernadette Tuazon y Brett Roegiers
Editor: Brandon Griggs
Editora de video: Maeva Bambuck
Supervisi贸n editorial: Anissa Gray, Frank LoMonte, Eli Reyes y James Schiffman
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