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De hogar de Maradona a comedor comunitario: el santuario del f煤tbol argentino donde hoy se combate el hambre

Las paredes de la m铆tica vivienda de la calle Azamor, en Villa Fiorito 鈥攗n asentamiento de trabajadores en los suburbios de Buenos Aires鈥, vuelven a ser testigos de la misma urgencia que marc贸 los primeros a帽os de vida de uno de los mayores 铆conos del f煤tbol mundial: calmar el hambre. D茅cadas atr谩s, el argentino Diego Armando Maradona conoci贸 all铆 las privaciones de una infancia dura. Hoy, como parte de la historia c铆clica que suele vivir Argentina, esa humilde casa se ha convertido en un refugio para los vecinos que peor la est谩n pasando.

Fallecido en 2020 a sus 60 a帽os, Maradona y su huella siguen intactas en la comunidad. Sin embargo, el paisaje social que lo vio crecer muestra hoy su versi贸n m谩s cruda. Desde marzo el jard铆n de la casa natal del 鈥渕ejor jugador del mundo de toda la historia鈥, tal como se帽ala con orgullo el pastor Leonardo 脕lvarez, se transform贸 en una 鈥渙lla popular鈥, como se conoce en Argentina a los comedores comunitarios de emergencia. All铆, cada jueves, 脕lvarez y un grupo de voluntarios de la ONG cristiana Sal de la Tierra alimentan a unas 200 familias del barrio.

Para muchos vecinos, este espacio se ha vuelto vital. 鈥淐uando nos enteramos que hab铆a comida ac谩 en la casa del Diego vinimos a buscar porque la est谩bamos pasando mal鈥, relata Gabriel Gavil谩n, residente de la zona que cada jueves se acerca a buscar su vianda y destaca la solidaridad como el 煤nico sost茅n en este duro contexto. 鈥淓n esta situaci贸n nos damos una mano entre todos. Los pobres nos ayudamos entre pobres. Es as铆鈥, sintetiza la voluntaria Jimena Bucci.

Esta iniciativa comunitaria se apoya en un paralelismo hist贸rico ineludible que tiene a Maradona como protagonista. 脡l relat贸 en m煤ltiples ocasiones c贸mo su madre se sacrificaba por la familia y en una recordada entrevista televisiva concedida en el a帽o 2007 el futbolista rememoraba con emoci贸n: 鈥淪iempre quiso que comi茅ramos nosotros. Y cada vez que llegaba la comida, dec铆a 鈥楳e duele el est贸mago鈥. Mentira, no alcanzaba鈥.

Evocando ese esp铆ritu de supervivencia, el pastor 脕lvarez explica el motor detr谩s del proyecto en Fiorito: 鈥淣uestro eslogan es que muchas 鈥楾otas鈥 (en referencia a do帽a Tota, la madre de Maradona) y muchos 鈥楧ieguitos鈥 este jueves se vayan con la panza llena para que no pasen lo que pasaron ellos鈥.

Por eso, y aunque la vivienda ya no pertenece a los herederos de la familia Maradona, sus propietarios actuales 鈥攅ncabezados por do帽a Mari鈥 decidieron abrir las puertas para la preparaci贸n semanal de comida para el barrio. La idea original fue suya, pero como sus magros ingresos como jubilada no le permiten costear su proyecto, se acerc贸 a la ONG Sal de la Tierra para poder concretarlo.

La log铆stica es compleja: la ONG se las ingenia para comprar carne y verduras frescas mediante la venta de otros productos autogestionados, sumando esto a los alimentos secos que reciben del Ministerio de Desarrollo de la Comunidad de la Provincia de Buenos Aires, debido a que reportan no contar con asistencia por parte del Gobierno nacional.

La multiplicaci贸n de comedores y ollas populares en puntos como Villa Fiorito responde a un escenario que combina la falta de empleo formal con una persistente presi贸n sobre los precios que Argentina vive en los 煤ltimos a帽os. De acuerdo con , la inflaci贸n interanual alcanz贸 un 32,4 % en abril, lo que deja sin margen de maniobra a los presupuestos de las familias de menores ingresos.

Este encarecimiento de los alimentos b谩sicos empuja a las ollas populares a personas que tradicionalmente se encontraban fuera del sistema de asistencia social. Mar铆a Torres, la cocinera de la olla comunitaria en la casa de Maradona, lo vive en carne propia: ella tiene 8 hijos y ahora se encuentra desocupada.

M谩s all谩 de su situaci贸n personal, ella describe con dolor la transformaci贸n del perfil de quienes asisten: 鈥淎c谩 te llega gente llorando o que terminan de echarla de un trabajo y que jam谩s pisaron un comedor, y hoy lo pisan buscando d贸nde recurrir para comer. Y duele鈥.

Los nuevos rostros de la crisis evidencian que el empleo ya no es garant铆a suficiente para cubrir la canasta b谩sica. Sebasti谩n Aquino, un vecino que se acerca semanalmente a retirar su vianda, explica su situaci贸n: 鈥淢e ayuda bastante. As铆 como est谩 la situaci贸n ahora. Yo laburo, pero no alcanza igual鈥.

鈥淔iorito es la parte trasera de la ciudad de Buenos Aires. Antes, muchos iban all谩 a buscar cart贸n. Hay muchos que iban a cartonear a la ciudad, pero ahora el cart贸n no vale nada y se quedaron ac谩鈥, explica el pastor 脕lvarez, y completando el diagn贸stico agrega: 鈥淒espu茅s tenemos pymes de la zona que cerraron, muchas f谩bricas chicas que cerraron. Tambi茅n tenemos mucha gente con diferentes problem谩ticas, como los que trabajan con las aplicaciones de autos, los que llevan pedidos en bicicleta, esa gente gana muy poco. Y tambi茅n jubilados, que no llegan ni a mitad del mes鈥.

Adem谩s de econ贸mico, el impacto tambi茅n es psicol贸gico para quienes deben recurrir por primera vez a la asistencia comunitaria. Ruth, otra vecina, confiesa: 鈥淒e entrada me daba como una cosa de verg眉enza porque nunca fui a un comedor. Antes no necesitaba tanto, en realidad. Y despu茅s s铆. No hay trabajo ni nada鈥.

Las del gobierno argentino arrojan que el 28,2 % de las personas se encuentran por debajo de la l铆nea de pobreza, mientras que la indigencia 鈥攁quellos cuyos ingresos ni siquiera cubren la canasta alimentaria鈥 afecta al 6,3 % de la poblaci贸n. En este contexto, los ni帽os y adolescentes son el eslab贸n m谩s d茅bil: el 41,3 % de los menores de 14 a帽os en el pa铆s residen en hogares pobres.

Sin embargo, al ir m谩s all谩 de la pobreza medida puramente por ingresos (pobreza monetaria), las mediciones revelan privaciones estructurales mucho m谩s profundas en el tejido social. El del Observatorio de la Deuda Social Argentina de la Universidad Cat贸lica Argentina (UCA), publicado en abril de 2026, revel贸 que en 2025 el 53,6 % de los ni帽os, ni帽as y adolescentes en el pa铆s son efectivamente pobres, mientras que la indigencia infantil alcanza el 10,7 %.

La investigaci贸n de la UCA pone el foco directo sobre lo que ocurre en las mesas de los barrios vulnerables. Durante el per铆odo analizado, el 28,8 % de los ni帽os, ni帽as y adolescentes en Argentina sufrieron de inseguridad alimentaria 鈥攍a imposibilidad de acceder habitualmente a alimentos suficientes en cantidad y calidad鈥 , mientras que la inseguridad alimentaria severa se ubic贸 en el 13,2 %, es decir, menores que directamente experimentaron episodios de hambre por razones econ贸micas.

La UCA tambi茅n que estos niveles de privaci贸n no fueron a煤n m谩s graves debido a un r茅cord hist贸rico en la cobertura de asistencia alimentaria: entre 2010 y 2024 el 61,7 % de los chicos de 0 a 17 a帽os en el pa铆s requiri贸 asistir a comedores, escuelas u otros espacios barriales para recibir alimentaci贸n gratuita.

La vivienda de la calle Azamor conserva hoy la misma humildad edilicia que ten铆a en los a帽os 60, cuando un peque帽o Diego Maradona jugaba en sus calles de tierra. M谩s de medio siglo despu茅s, y a pesar del recambio generacional, el desaf铆o en los m谩rgenes de Buenos Aires sigue siendo el mismo. La cocinera Mar铆a Torres es quiz谩s quien mejor sintetiza c贸mo este lugar ha trascendido lo meramente futbol铆stico para convertirse en una ayuda: 鈥淓s donde naci贸 el Diego, donde pis贸, donde se cri贸, donde jug贸. Es una olla m谩s y a la vez es una bendici贸n m谩s, porque hay mucha gente que espera todos los jueves un plato de comida鈥.

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