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“Ya nada se siente normal”: c贸mo los iran铆es de a pie afrontan la guerra

Cuando las bombas empezaron a caer sobre Teher谩n en febrero, escuchamos mucho sobre las ramificaciones pol铆ticas, incluida la muerte del ayatola Al铆 Jamenei, l铆der supremo de Ir谩n.

Pero, 驴qu茅 pasa con la gente com煤n que llama hogar a la capital?

Maryam Rahmanian, una fotoperiodista iran铆-estadounidense que vive en Teher谩n, quiere contar sus historias.

Tom贸 retratos de civiles que decidieron quedarse en la ciudad, pregunt谩ndoles qu茅 significaba la guerra para ellos y c贸mo ha afectado sus vidas.

鈥淎lgunas personas tuvieron que seguir trabajando. Algunas se quedaron en casa y soportaron las horas en la incertidumbre. Algunas se centraron en proteger a sus seres queridos. Otras intentaron aferrarse a una sensaci贸n de vida normal a medida que esa vida se volv铆a cada vez m谩s fr谩gil鈥, dijo Rahmanian, que trabaja en Teher谩n con el permiso del Gobierno.

鈥淓stas historias no ofrecen un relato completo de la guerra. Ofrecen algo m谩s acotado, pero no menos esencial: un registro de c贸mo la guerra es vivida, sobrellevada y recordada por quienes permanecen inmersos en ella鈥.

鈥淓staba en el trabajo alrededor de las 9:40 a.m. cuando escuch茅 el sonido鈥, le dijo Salemeh a Rahmanian, al relatar cu谩ndo comenz贸 la guerra. 鈥淭odos estaban muy asustados. Subimos a la azotea y vimos el humo鈥.

A todos les pidieron que se fueran a casa. Salemeh, gerente de recursos humanos, fue la 煤ltima persona en irse.

鈥淐uando sal铆 a la calle, el ambiente se sent铆a muy diferente鈥, dijo. 鈥淟as calles estaban extremadamente abarrotadas. Las madres lloraban. Un trayecto que normalmente me toma 40 minutos tard贸 casi tres horas.

鈥淟o que m谩s me llam贸 la atenci贸n fueron los escolares: fue realmente una escena muy impactante. Se pod铆a ver claramente el estr茅s y la ansiedad entre la gente鈥.

Las escenas traum谩ticas han cobrado un alto precio en la salud mental de Salemeh.

鈥淢e sobresalto con cada ruido, pregunt谩ndome si algo ha sido alcanzado otra vez鈥, dijo. 鈥淗ay obras cerca de nuestra casa, e incluso esos sonidos constantes me provocan ansiedad鈥.

鈥淎hora entiendo de verdad lo que significa vivir con el miedo a la guerra en tu propio pa铆s. Nuestra rutina diaria ha cambiado, y nada se siente normal ya鈥.

La destrucci贸n y la p茅rdida de la guerra le recuerdan a Akram c贸mo fue durante la guerra Ir谩n-Iraq en la d茅cada de 1980.

鈥淪e siente como si la historia se estuviera repitiendo frente a mis ojos鈥, le cont贸 a Rahmanian. 鈥淐uando veo edificios destruidos en Teher谩n, recuerdo Khorramshahr, donde calles enteras quedaron reducidas a escombros. En Narmak, un edificio fue alcanzado y solo un ni帽o sobrevivi贸. Lo sacaron de debajo de los escombros, llorando y preguntando por su madre, que ya no estaba. Hab铆a visto escenas similares durante la guerra Ir谩n-Iraq: ni帽os que se quedaban solos despu茅s de perder a toda su familia鈥.

Una gran diferencia, por supuesto, es la tecnolog铆a. 鈥淎hora recibimos noticias en cuesti贸n de segundos en nuestros tel茅fonos, mientras que en el pasado la informaci贸n se transmit铆a de persona a persona鈥, dijo. 鈥淪egu铆 las noticias constantemente, y creo que cuando no se anuncian por completo las cifras de v铆ctimas, no es necesariamente para mentir, sino a veces para evitar el miedo y el p谩nico鈥.

鈥淐reo que Israel y Estados Unidos han manipulado la situaci贸n, y estoy orgullosa de que hayamos plantado cara a una superpotencia y nos hayamos defendido. Para m铆, es un honor mantenerme firme y decir que resistimos鈥.

Rezvaneh es instructora de lengua coreana. Recuerda haberse despertado temprano para una clase en l铆nea cuando comenz贸 el bombardeo.

鈥淢edia hora antes de la sesi贸n, el sonido de una potente explosi贸n rompi贸 la calma鈥, dijo. 鈥淎lcanc茅 mi tel茅fono para informar a mi estudiante, pero el internet se cort贸 de repente. Poco despu茅s, mi alumno logr贸 enviar un mensaje: 鈥楲a guerra ha comenzado鈥. Desde ese momento, todo cambi贸鈥.

Sin acceso a internet, todas sus clases fueron suspendidas.

鈥淣o solo detuvo mi trabajo: me desconect贸 de la vida normal鈥, dijo. 鈥淓l miedo se instal贸 r谩pidamente. Vivo al lado de una mezquita, y eso hizo que todo fuera m谩s aterrador. No dejaba de pensar que podr铆a convertirse en un objetivo鈥.

鈥淟as noches se volvieron lo m谩s dif铆cil. Cada vez que intentaba dormir, mi coraz贸n empezaba a acelerarse sin control. Para sobrellevarlo, recurr铆a a peque帽as distracciones 鈥攍eer libros, ver pel铆culas鈥, pero la ansiedad nunca me abandonaba del todo鈥.

鈥淗ay una noche en particular que es inolvidable. Durante la primera semana, me despert茅 con el sonido implacable de explosiones. Las ventanas temblaban violentamente y el miedo llenaba cada rinc贸n de mi casa. No dorm铆 nada esa noche. Mi coraz贸n lat铆a tan fuerte que era imposible descansar鈥.

Sara llevaba a su novio a su universidad el primer d铆a de los ataques.

鈥淓st谩bamos cerca del campus cuando o铆 el sonido por primera vez鈥, dijo. 鈥淎l principio, pens茅 que era una protesta. Luego llegaron las explosiones. El humo se elevaba desde el centro de la ciudad. Entr茅 en p谩nico y me salt茅 un sem谩foro en rojo para alejarme. Lo que normalmente es un trayecto de 20 minutos a casa tom贸 dos horas. Las calles estaban bloqueadas. La ciudad que amo estaba bajo ataque鈥.

Su madre le dijo que no regresara a casa. Los cortes de electricidad dejaron su barrio en la oscuridad.

鈥淧ero me qued茅 en Teher谩n鈥, dijo Sara. 鈥淢i apego a mi hogar y a mi vida aqu铆 es la raz贸n por la que permanezco. Me quedar茅 en Teher谩n hasta el 煤ltimo momento. 鈥 Quiero presenciar lo que est谩 ocurriendo en mi ciudad con mis propios ojos: ver la realidad.

鈥淪i algo le pasa a nuestra naci贸n, quiero que sea por la gente. Quiero unidad, no caos.
No somos una 茅lite; solo queremos vivir vidas normales, sin guerra ni sanciones鈥.

Sadra, artista y coleccionista de arte en Teher谩n, recuerda la aterradora incertidumbre que sigui贸 al estallido de la guerra.

鈥淐uando comenz贸 el ataque, supe que algo hab铆a pasado, pero no sab铆a d贸nde ni c贸mo. No hab铆a informaci贸n clara鈥, dijo. 鈥淓st谩bamos de pie en el patio, llam谩ndonos unos a otros. Pod铆a percibir el miedo en las voces de la gente. Todos estaban esperando, aguardando que el siguiente impacto cayera cerca鈥.

Dijo que el sonido de las explosiones es algo que no olvidar谩.

鈥淗e experimentado ondas expansivas; mi audici贸n todav铆a est谩 afectada鈥, dijo. 鈥淣o es solo miedo en el momento. Se queda en tu cuerpo. Este tipo de trauma permanecer谩 durante a帽os鈥.

鈥淵, aun as铆, cada ma帽ana la vida contin煤a. La naturaleza sigue, sin cambios. Hay algo poderoso en eso. Me recuerda que tengo que mantenerme conectado con los dem谩s, pase lo que pase鈥.

鈥淎 largo plazo, tengo esperanza. La historia ha demostrado que Ir谩n perdura. Pero a corto plazo, la guerra pasa una factura enorme: a las familias, a los ni帽os, a la gente com煤n鈥.

Azadeh estaba alimentando a sus mascotas 鈥攜 a los p谩jaros afuera鈥 cuando una explosi贸n violenta hizo a帽icos su apacible ma帽ana.

鈥淔ue tan potente que pens茅 que hab铆an alcanzado nuestro tejado鈥, le dijo a Rahmanian. 鈥淢i esposo se despert贸 al instante y pregunt贸 qu茅 hab铆a pasado. Le dije que pens茅 que deb铆a haber sido algo en el techo. Entonces mi vecino empez贸 a llamar una y otra vez. Cuando contest茅, su voz estaba cargada de miedo. Pregunt贸 si est谩bamos a salvo. Dije que s铆. Luego me dijo que lugares clave de la ciudad hab铆an sido atacados. Ese fue el momento en que entend铆 que la guerra hab铆a comenzado鈥.

Relat贸 que sus primeras sensaciones fueron miedo y tristeza.

鈥淚r谩n no es solo mi pa铆s. Es parte de m铆, y yo soy parte de 茅l. Es mi identidad. 驴C贸mo puede alguien sentir felicidad cuando su propio cuerpo est谩 herido?鈥, dijo.

Por la noche, cada vez que o铆an informes de ataques, Azadeh y su esposo comprobaban c贸mo estaban familiares y amigos mediante mensajes.

鈥淒ebido a mis animales, me qued茅 en casa para cuidarlos鈥, coment贸. 鈥淎lgunas noches, las explosiones estaban tan cerca que sent铆a que una bomba podr铆a caer sobre nuestra casa en cualquier momento鈥.

鈥淣o le temo a la muerte. Pero sol铆a decir: 鈥楽i muero, que sea en mi propio hogar, rodeada de mis recuerdos y de todo lo que amo鈥欌.

El esposo de Mobina se fue a Alemania en enero, y ella estaba esperando a que se resolviera su situaci贸n laboral para poder reunirse con 茅l.

Entonces comenzaron los bombardeos.

鈥淓staba en el trabajo cuando ocurri贸: un sonido repentino y aterrador鈥, indic贸. 鈥淎viones de combate cruzaron el cielo.

En ese momento, todo cambi贸鈥. Durante los bombardeos, ella apretaba con fuerza su anillo, manteni茅ndose conectada con su esposo.

鈥淢e dijo: 鈥楳ant茅n tu tel茅fono encendido鈥. Tambi茅n dijo: 鈥楽i la guerra contin煤a, volver茅 por tierra. Quiero estar ah铆 contigo. Si tengo que hacerlo, luchar茅鈥欌.

Mobina dijo que paga lo que sea necesario para mantenerse conectada a internet.

鈥淟lamo a familiares, env铆o actualizaciones, comparto fotos para tranquilizar a las familias que buscan noticias de sus seres queridos鈥, le dijo a Rahmanian, quien en su calidad de periodista acreditado tiene acceso a internet, algo que muchos iran铆es no tienen. 鈥淟a informaci贸n se transmite de boca en boca. Me he convertido en un enlace entre la gente鈥.

La noche antes de que comenzaran los ataques, la visa de Mahtab fue aprobada.

鈥淢i hermana ya estaba en Dubai, y yo se supon铆a que deb铆a reunirme con ella all铆, y luego continuar hacia Inglaterra. Era un futuro que hab铆a imaginado durante a帽os鈥, dijo. 鈥淎un as铆, en el fondo, sent铆a que algo se avecinaba. Le dije a un amigo: 鈥楥reo que podr铆a pasar ma帽ana鈥. No me creyeron. A la ma帽ana siguiente, me despert茅 con el sonido de aviones de combate y explosiones鈥.

Mahtab recuerda c贸mo cada explosi贸n tra铆a una nueva ola de p谩nico. Sent铆a que el miedo de su madre era a煤n m谩s dif铆cil de soportar que el suyo.

鈥淓ntonces algo cambi贸. El miedo no desapareci贸; se asent贸. Se volvi贸 familiar鈥, dijo. 鈥淢e descubr铆 reconociendo los sonidos, tratando de entender qu茅 tipo de ataque era.
Eso me asust贸 m谩s que cualquier otra cosa: lo r谩pido que el miedo puede normalizarse鈥.

Antes le daba miedo salir de casa, pero poco a poco empez贸 a salir de nuevo. 鈥淰i a la gente resistiendo de peque帽as maneras: haciendo mermelada, prepar谩ndose para Nowruz, creando diminutas razones para seguir adelante. Yo hice lo mismo鈥, dijo. 鈥淪al铆 y compr茅 algo para el A帽o Nuevo. Se sinti贸 pesado, pero necesario. Luego lleg贸 otro tipo de dolor鈥.

鈥淓scuchar que sitios hist贸ricos hab铆an sido da帽ados me hizo llorar. No son cosas que puedas reconstruir. Llevan memoria, identidad, historia. Cuando la gente dice: 鈥淐onstruiremos unos mejores鈥, no entienden lo que se ha perdido鈥.

Bahareh perdi贸 a 12 miembros de su familia cuando su casa en Teher谩n fue destruida por un ataque a principios de marzo.

鈥淪olo pudimos identificarlos despu茅s mediante pruebas de ADN. Mi padre. Mi madre. Mis familiares. Mi mundo entero, todo en un solo lugar鈥, le dijo a Rahmanian. 鈥淢i hermano tambi茅n estaba entre ellos. Ten铆a solo 17 a帽os. Le apasionaba el espacio. So帽aba con convertirse en astronauta. Yo sol铆a esperar el d铆a en que 茅l volviera a casa y me dijera que lo hab铆an aceptado en la universidad. Ese momento nunca lleg贸鈥.

Asegur贸 que su edificio de 20 unidades fue construido por su abuelo y el hermano de su abuelo, y que casi todos los que estaban dentro eran familiares.

鈥淣o qued贸 nada. Ninguna estructura, ninguna pared, nada reconocible. Solo polvo. Y peor que la destrucci贸n de la casa fue esto: no qued贸 nada de mi familia all铆. Nada.
Ni siquiera un peque帽o objeto personal, ni una sola cosa a la que pudiera aferrarme como recuerdo. Ni una foto, ni una prenda de ropa. Fue como si todo hubiera sido arrebatado por completo鈥.

鈥淵 ya ni siquiera tengo un hogar. Un lugar adonde la gente pueda venir, sentarse conmigo y ofrecer condolencias. No queda espacio para que el duelo exista de una manera normal鈥.

Sama llevaba meses temiendo la guerra cuando finalmente estall贸.

鈥淪ent铆 como si el mundo se derrumbara sobre m铆鈥, dijo la escritora, que vive sola. 鈥淟a guerra es lo peor que una persona puede experimentar. Esta es la tercera vez y con una sola es m谩s que suficiente鈥.

鈥淎dem谩s del miedo, tambi茅n sent铆 ira: hacia quienes est谩n fuera de Ir谩n, hacia las autoridades que nos han tra铆do a esta situaci贸n y hacia [el presidente de EE.UU., Donald] Trump. Fue como si una especie de trauma colectivo cayera sobre nosotros. Al vivir en Medio Oriente, siempre somos los primeros en sufrir鈥.

Sama le dijo a Rahmanian que se siente sin esperanza.

鈥淪iento que Ir谩n puede llegar a ser como el L铆bano, donde la guerra se vuelve algo constante. Mi familia est谩 en Teher谩n, y no tengo ad贸nde m谩s ir鈥, se帽al贸 ella.

Ali, originario de Afganist谩n, lleva viviendo en Ir谩n los 煤ltimos 40 a帽os.

鈥淗e visto mucho en mi vida, pero esta guerra me rompe el coraz贸n otra vez鈥, dijo. 鈥淢e trae de vuelta los recuerdos de mi juventud en Afganist谩n: el miedo, la incertidumbre, la p茅rdida. Ahora lo siento de nuevo鈥.

Muchos de sus vecinos han huido, pero Ali intenta cuidar sus casas y la zona.

鈥淩iego sus flores. Las cuido lo mejor que puedo. Verlas florecer me da un poco de consuelo: un peque帽o alivio en medio de toda esta preocupaci贸n鈥, dijo.

Teher谩n se siente m谩s silenciosa que nunca.

鈥淟a vida y la energ铆a habituales de esta 茅poca han desaparecido鈥, dijo Ali. 鈥淐uando miro a la gente, veo tristeza y ansiedad en sus rostros. Las mismas preguntas est谩n en mi mente tambi茅n: 驴Qu茅 pasar谩 despu茅s? 驴Tendr茅 que irme otra vez, o me quedar茅 y continuar茅?鈥

脡l espera que la guerra termine, aunque teme que no sea as铆.

鈥淧or la noche, nos reunimos en la mezquita y rezamos por la seguridad de Ir谩n. Nos aferramos a la esperanza de que algo bueno llegue para todos鈥.

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